Son buenos tiempos para el Jazz. Luego de una mala época entre el cambio de milenio donde los mayores intérpretes eligieron tomarse un respiro y la gente se fanatizó con esos discos bazofia de grandes bandas versionadas en bossa (los cuales deberían estar prohibidos por ley, o al menos pagando impuestos por daños al cerebro), el amo y señor de la música moderna vuelve a levantar cabeza; y si bien lo mas probable es que por suerte una banda de jazz jamás toque en un estadio, cada vez son mas los jóvenes que se suman a este tipo de música. Dentro de esta nueva camada que mencion, existe una luz que brilla mas que el resto; nació hace 24 años en Portland, Oregon y su nombre es Esperanza Spalding.
Ya desde pequeña tocaba instrumentos como el violín, el oboe y el clarinete; pero fue a los 15 años, en plena escuela secundaria, que se encontró con su pasión, el contrabajo. A los 20 años se graduó en Berklee, conviertiéndose en docente en la misma institución.(Tengo que hacer un pequeño paréntesis y acotar que, a riesgo de sonar enfermo, mi amor platónico es un contrabajo. No existe un instrumento que me produzca lo que estas 4 cuerdas bailando en la madera, la simbiosis con el músico, el diapasón bailando con las cuerdas y la mirada de todos los instrumentos rendidos a los pies de este gigante).
Es en este baile donde entra Eperanza Spalding con su música, no se sabe bien si son los instrumentos los que suenan o si uno imagina las notas al hipnotizarse mirándola. Porque ella no toca, ella ES jazz. Tiene una naturalidad y una frescura que lo dejan a uno pasmado mientras intenta seguir las caricias de los dedos en el contrabajo, ya sea con ojos u oídos; al final sólo queda abrir todos los sentidos y rendirse.

En la línea de todo jazzista, la curiosidad y la experimentación marcan el camino a seguir; y Spalding no es la excepción. Con interesantes fusiones con la música brasilera (“I know you know”), otras canciones directamente versionadas (“Cantora de Yala”, una zamba de Cuchi Leguizamón tocada en contrabajo y cantada en un perfecto castellano), muestran que su búsqueda no tiene límites.
En mayo sacó su último disco: “Esperanza”; acompañada por el soberbio pianista argentino Leo Genovese (de quien algún día colgaré algo también), Jamey Haddad en la percusión y Ottis Brown en batería, además de verdaderos monstruos de la música como Joe Lovano y Pat Metheny, sólo para que se den una idea. Esta placa es una de las joyas de este 2008, tienen que darle una oportunidad porque no tiene desperdicio.

Te escribo con el motivo de acercarte material (gacetillas, fotos, etc.)
acerca del primer ciclo de música brasilera en Argentina, denominado MUBA.
Si deseas saber más podes visitar nuestro sitio web (www.muba.tv) donde
figuran las fechas de nuestros shows e información sobre los artistas.
Desde ya muchas gracias!